Tiburón bocagrande

Tiburón bocagrande

El tiburón bocagrande (Megachasma pelagios) es un escualo muy curioso, perteneciente a la especie elasmobranquio lamniforme, de la familia Lamnidae. Es bastante inusual y desde su descubrimiento en Hawái en 1976 se ha dejado ver muy pocas veces. Fue declarado por la ciencia como nueva especie en 1983 por Taylor, Compagno y Struhsaker.

Características del tiburón bocagrande

El cuerpo del tiburón bocagrande es flácido y de forma alargada. Sus magnitudes le siguen a las del tiburón ballena y el tiburón peregrino, los más grandes del océano, pues se han encontrado ejemplares con 5,50 metros de longitud.

Su cabeza es más grande que la de otras especies y parece estar desproporcionada respecto al cuerpo. Su nombre nos revela de inmediato que tienen una boca enorme y ancha, lo cual es su sello más distintivo. Sin embargo, puede que esta especie haya pasado por alto durante tanto tiempo al ser confundido con el tiburón peregrino, que también tiene una boca enorme. Pero puede diferenciarse de este último porque su boca es de forma redondeada, y posee un grupo de manchas circulares diminutas en el labio de la mandíbula inferior; no está confirmado, pero se especula que esas manchas bajo el agua son luminiscentes y que atraen presas.

La piel de esta especie, por las escasas imágenes que se han obtenido, parece ser entre pardo y marrón oscuro en la parte superior y gris claro en el dorso. Esas mismas imágenes revelan que tiene una aleta dorsal pequeña y una cola un poco inclinada, que puede que le ayude a este animal con cabeza desproporcionada a tener equilibrio en el proceso de nado.

Alimentación y comportamiento

Se cree que es un animal de nado lento que se desplaza con la boca abierta para capturar plancton, crustáceos (fundamentalmente eufausiáceos) y peces pequeños. Así también lo hacen las especies con las que se le ha comparado y confundido, el tiburón ballena y el tiburón peregrino.

Se cree que este depredador caza durante la noche, cuando la vida de la que se alimenta está más activa, y durante el día, reposan en los fondos de arena de las profundidades del mar.

Sus dientes son totalmente inútiles para desgarrar por lo que está descartada la hipótesis de que sean agresivos o que signifiquen un peligro de la humanidad. De hecho, hay avistamientos que afirman que los cachalotes les persiguen en caza. Aparte, su movimiento es tan lento que ha sido calificado como uno de los tiburones menos ágiles. Menos, incluso, que el peregrino con el que tanto le confunden.

Reproducción

El tiburón bocagrande es una especie ovivípara, es decir, la hembra lleva las crías dentro de ella en forma de huevos, hasta que estos eclosionan y las crías están listas para salir al océano. El número de crías que nacen en una camada es desconocido hasta la fecha, asimismo, tampoco se tiene información precisa sobre la edad a la que alcanzan la madurez sexual, pero se les ha calculado por medio de la longitud. Cuando el macho alcanza los 4 metros de longitud entran en su primer celo, y las hembras se pueden considerar sexualmente maduras cuando alcanzan los 5 metros de longitud.

Avistamientos

El último tiburón bocagrande fue visto en Japón, en 2016. El resto se han visto 13 ejemplares en Taiwán, 10 en Filipinas y 12 en Japón. Se han visto otros tantos dispersos en los mares cercanos a California, Brasil, México y Ecuador.

¿Están en peligro de extinción?

Es difícil saberlo, porque además es una especie relativamente nueva dentro del conocimiento del hombre (hasta ahora solo se han registrado 60 avistamientos). Así que ni tan siquiera se sabe si tienen una población escasa.

En general, no se sabe mucho del tiburón bocagrande pues apenas se le ha dedicado poco más de 40 años a su investigación con los pocos avistamientos en ese lapso de tiempo. Esperamos que en la próxima década se puedan tener mayores avances respecto al comportamiento, alimentación, población, etc. de esta especie.